viernes, 20 de junio de 2014

Violencia De Pareja ,Cuando El Amor golpea .

En Las Parejas lesbianas También Existen Los Malos Tratos.

La agresión física a la pareja está tipificada como delito en muchos países. Desde luego, cualquier clase de agresividad que causa daños es denunciable. El problema, la mayoría de veces, es que el agredido o agredida se resiste a creer que la persona que le ama sea su verdugo, y no denuncia. También interviene en muchos casos el miedo a las represalias, a la separación (por no saber dónde ir o qué hacer), o la equivocada idea de que son impulsos puntuales, que “lo tenía merecido” y no volverá a ocurrir. Si ocurre una primera vez, lamentablemente, ocurre más veces.
Pero, si reconocer el maltrato en una pareja “tradicional” es ya complicado, para el colectivo homosexual se hace aún más difícil. Tanto es así, que apenas existen denuncias por maltrato de gay o lesbianas hacia sus parejas del mismo sexo.

Violencia Y Maltrato En Parejas Homosexuales :

En 1999, según la revista Clinical Psychology Review revisó 19 estudios sobre violencia en parejas del mismo sexo. Los datos registraban un 48% de parejas lesbianas en las que había habido violencia, siendo el porcentaje del maltrato psicológico entre el 73% y el 90%, entre mujeres.
Un estudio de la revista gay Advocate, en el año 2006, revelaba que el 32’2% de parejas gay o lesbianas, en Estados Unidos, admitía haber recibido malos tratos, vejaciones o violencia física por parte de la pareja. En un informe anterior, del año 2002,Greenwood et altri concluía en un estudio entre 3.700 homosexuales varones que dos de cada cinco había sido víctima de la violencia de sus parejas.
En cambio, son muy pocas las personas  homosexuales que denuncian a sus parejas ,como sus agresores.Los motivos,además de los generales en toda pareja,son también la dificultad de admitir 
la identidad sexual y la de demostrar esos malos tratos , tratándose de parejas del mismo sexo.
Se da por echo que un hombre tiene superioridad física sobre una mujer , pero tratándose de dos personas del mismo sexo, se difuminan los roles de victima y agresora o agresor .
En ciertos ámbitos,la violencia entre parejas del mismo sexo se considera un rasgo más del tipo de vida homosexual. La promiscuidad o , por el contrario,la fuerte dependencia emocional de la pareja ,la 
inmadurez psicológica, la falta de compromiso y la escasa seguridad personal o de identidad sexual , unidos a los excesos de alcohol o drogas, se consideran  ligados a la proliferación de la violencia entre parejas homosexuales .

El Golpe Que No Deseas No Es Amor.


Las víctimas de malos tratos físicos suelen unir el miedo a la inicial incredulidad de lo que está pasando en sus hogares. Para la víctima, asumir que la persona amada es quien le maltrata ya es duro y costoso de admitir y, si a ello sumamos que suele avergonzarse de “permitir” esos golpes, o cree que “lo tiene merecido”, como los violentos se encargar de justificar y repetir, el silencio se impone. Denunciar parece algo imposible, si además se tiene en cuenta el temor a la  homofobia. Y con el silencio y el disimulo llega el miedo a nuevas agresiones, a provocar la ira, a “disgustar” al agresor o agresora.
Ese tipo de persona violenta, suele aparentar dos personalidades muy distintas. Tras el ataque despiadado, furibundo y sin apenas discusión, cambian a un comportamiento dulce, arrepentido y compasivo hacia su víctima. Prometen que no volverá a pasar, les acarician y piden perdón repetidamente, lloran o se desesperan por lo que han hecho, se vuelven tiernos y complacientes durante un tiempo. Pero la agresión no tarda mucho en volver. Cuanto más desconcertada y asustada tengan a su víctima, más lejos se atreven a llegar y más dominantes se muestran.

Por contraste, su faceta reconciliadora suele hacer creer a los agredidos que la pareja violenta se ha rehabilitado o que han sido ataques ocasionales e impulsivos, pero que su naturaleza es pacífica y que les ama. El auténtico amor nunca desea daño para la persona amada, y menos aún lo provoca.
Los golpes, gritos y menosprecios jamás han enseñado a nadie nada positivo. Provocan miedo, baja autoestima de la víctima, complejos, sumisión y dependencia enfermiza, pero no educan, ni permiten un afecto sano, confiado y duradero.

Maltrato Psicológico :

 Algunas veces, la pareja no golpea físicamente, pero los golpes emocionales duelen también y hunden a la víctima más lentamente. El desprecio, las vejaciones públicas o privadas, la obligación de la obediencia ciega o el espiar los movimientos de la pareja para reprocharle actitudes o hábitos, son algunas de las cosas que utilizan quienes maltratan psicológicamente contra quienes conviven con ellos o ellas.

Entre lesbianas, se considera que proliferan más los casos de ese tipo de maltrato que el maltrato propiamente físico. Existen una serie de tópicos sobre el amor lésbico, en la propia comunidad lesbiana, que es preciso descartar. Así lo hacían saber desde la webCulturalesbiana, destacando los siguientes mitos:
· Las mujeres no somos violentas
· La mujer no tiene fuerza para hacer un daño importante
· Las lesbianas saben amar de verdad
· Solo las lesbianas “masculinas” agreden físicamente
Potenciar esos falsos mitos favorece a las agresoras, tanto psicológicas como físicas, y aleja a las víctimas de pedir ayuda al entorno exterior. Hay que desterrarlos, como hay que desterrar 
la marginación y el miedo a denunciar a la pareja.

Fuente : About.com Lesbianas .