viernes, 9 de mayo de 2014

Cosas Insólitas .



Un policía militar de 24 años, se encontraba fuera de servicio y mientras se dirigía a la casa de sus padres en Brasil, descubrió que sus padres eran rehenes de dos atracadores.
Cuando vieron al joven con el uniforme de policía militar en la mano, abrieron fuego y de los dos disparos uno impactó en una puerta cercana y el otro alcanzó al joven; que afortunadamente la bala dio en su celular que llevaba en su bolsillo.
Los delincuentes se dieron a la fuga con varios teléfonos, relojes, joyas y dinero en efectivo y aún se desconoce su paradero.


CHINA.-Hay gente que está dispuesta a hacer lo que sea con tal de conseguir lo que quiere. La lista de cosas y casos curiosos es larga, desde ofrecer sus servicios sexuales hasta vender sus bienes más preciados.
Bueno, un joven chino de 17 años de la ciudad de Huaishan no vendió un bien, sino ¡ un riñón!
Y lo hizo para reunir el dinero que necesitaba para comprarse la tableta de la manzana mordida.
Esta es la historia: Un muchacho de la provincia china tenía un solo sueño: Comprar el iPad 2. Todos en su pueblo lo llamaban Zheng, porque andaba sin dinero para ir a la tienda y pagarlo. Hasta que se le ocurrió una gran idea: Entrar a Internet, pese a la mala conexión de la zona, y buscar ayuda. Tuvo suerte, porque encontró un comisionista que le ofreció ayudarlo.
El buen samaritano le ayudó a vender uno de sus riñones. Después de todo, le darían 20 mil yuanes, algo como 1,5 millón de pesos, cantidad suficiente para cumplir su sueño.
Así que Zheng tomó su bolso y partió ilusionado el 28 de abril pasado desde la Provincia de Anhui hasta el Hospital Nº198 de Chengzhou, una ciudad cercana, en donde fue contactado por 3 amigos intermediarios, quienes le retiraron su órgano y le cancelaron en efectivo la suma prometida.
Tres días más tarde, el muchacho fue dado de alta y regresó a casa con “una computadora portátil y un iPhone” bajo el brazo.
Fue cuando comenzó el problema, porque su pobre madre preguntó por la procedencia de artefactos tan costosos en poder de su impúber y humilde retoño. A Zheng no le quedó otra que contar la verdad.
La madre tomó a su hijo de la oreja y lo llevó de vuelta a Chenzhou. Para desgracia de la preocupada señora, ni en la policía ni el hospital pudieron ayudarla. Y tal parece que Zheng deberá internarse de nuevo, pues ya está sufriendo los primeros efectos de su locura: tontera de amor tecnológica.