martes, 5 de agosto de 2014

Amores Secretos, Más Frecuentes Y Profundos De Lo Que Se Piensa.

Los AMORES imposibles, prohibidos, idealizados o virtuales pueden transformarse en verdaderos secretos familiares ,

 Por Fabiola Aburto Prieto

Los AMORES imposibles, prohibidos, idealizados o virtuales pueden transformarse en verdaderos secretos familiares, afectándonos en distintas fases de nuestro desarrollo como personas adultas. ¿Somos todos propensos por igual a este tipo de relaciones? Al parecer no. Según la psicóloga y terapeuta de familias y parejas Susana Muñoz Aburto, directora de Serbal Centro de Desarrollos Sistémicos, tendrían mayor predisposición a vivir los aquellos que han crecido en sistemas familiares en donde el "ser para otros" es lo más relevante. "Plenos de auto exigencias, han construido su imagen de sujeto y familia de acuerdo a las expectativas que se tenían de él o de ella... De esa manera han desarrollado gran habilidad y eficiencia en el ejercicio de los diversos roles. Sin embargo, no se sienten 'felices'. La construcción y mantenimiento de una imagen pública prevalece sobre las vivencias y búsqueda de la intimidad en sus propios mundos privados", explica la psicóloga.
Estos amores románticos o prohibidos a menudo se asemejan más a un sueño, como si fuese la historia de otro, y no la propia. Y el recordarla nutre, alegra y muchas veces proporciona un foco de sentido a esa vida personal o familiar enfocada en lo que "debe ser", generalmente siguiendo patrones sociales.





Así ha sido, por ejemplo, para Gloria Hidalgo, quien por dos años ha vivido un AMORsecreto o clandestino. Al hablar de él lo hace con emoción, y su rostro se ilumina. "Ha sido muy importante, porque me ha hecho vibrar. Cuando nos veíamos o escribíamos, yo sentía esa conexión fuera de lo común". Pero esta emoción no era el único sentimiento presente; también la rabia y la culpa. "Rabia con mi pareja estable, porque no me decía nada; pensaba 'me tiene al lado y no pasa nada'. Buscaba esa misma conexión con él y no la encontraba. Creo que la razón eran mis hijos; me imaginaba lo feo que era que su mamá estuviera mirando a otro". La culpa, explica Susana Muñoz, aparece como una sombra en la distancia, que no logra tocar la vivencia ni influir en el curso de esta relación que, a menudo, se inserta en un espacio de atemporalidad.
¿Cómo se puede mantener una historia que no es una relación como tal? Para Gloria fue complejo. "Me ayudó estar en un grupo de coaching  y mi psicoterapia. Yo misma me negué a la posibilidad de pasar a algo más, porque por un lado quería estar con él, pero por otro no". En cierta manera fue como vivir un duelo, aunque después vino uno más profundo; él murió inesperadamente en un accidente automovilístico. "Hoy siento una pena honda, no podía creer que hubiese muerto. He estado triste porque no me pude despedir, ha sido muy duro".



SÓLO MOMENTOS
Hay más ejemplos. Parecen una pareja cualquiera sentada en un café conversando; sin embargo, ella y él han viajado kilómetros desde sus respectivos países para encontrarse sólo por algunas horas, compartir y vivir un par de días y noches de intimidad. Es un acuerdo esto de juntarse una vez cada tanto, en el mismo sitio, para luego cada uno seguir con sus vidas habituales. Suena como el guión de una película o la trama de un libro, pero no es ficción. Ellos viven un amor que sólo tiene ese espacio y ese momento, luego sólo queda el recuerdo y la nostalgia.
Lo curioso es que son relaciones amorosas que sus protagonistas no catalogan como infidelidad; para ellos son profundas, amores románticos, clandestinos, del que sólo unos pocos se enteran y que aparentemente no impactan en sus respectivas vidas familiares y de pareja en las que se desenvuelven formalmente. "Clandestino implica oculto de lo público", dice Susana Muñoz. "Ocurre en una dimensión distinta, en una SUERTE de aislamiento en la que sólo cabe esa historia y donde ambos protagonistas sienten que son auténticos, sin puentes hacia la cotidianidad. Son como vidas secretas que no se simbolizan en el lenguaje, porque expresarlo implicaría lesiones o daños a terceros, y un atentado a la imagen que la persona tiene de sí".
Patricia Estrella, también psicóloga y terapeuta de familias y de parejas, detalla que "la ocurrencia de un AMOR clandestino, prohibido, tiene una raíz muy profunda en el amor romántico, que culturalmente pertenece a una etapa del siglo XIX. Generalmente es un amor no correspondido, imposible, que no se concreta, pero sobre todo es trágico. Hoy es muy difícil encontrarlo desde el discurso con tanta claridad, no así desde el anhelo o el deseo. Pareciera ser algo muy propio del existir, desde una mirada existencial .
Para Susana Muñoz "es como habitar la mente del otro, donde el contacto emocional permite una conexión profunda en la distancia, vivencias de intimidad y funcionalidad difíciles de describir a través del lenguaje. Entonces, cuando vienen días especiales, se recuerdan, casi ni se hablan, pero es como si estuviesen unidos por otros lazos. Con la ilusión de que algún día van a estar juntos, en otro tiempo, incluso en otra vida". Patricia Estrella agrega que son AMORES clandestinos porque no pueden ser expresados, no pueden ser vistos. "Hay de fondo una búsqueda de lo imposible donde la ilusión, la pasión, la erotización, están llevadas al máximo, aunque muchas veces es también un amor espiritual. Es más, hay casos que cuando se ha llegado a concretar se produce un poco de desilusión y se termina la magia".
Así ha sido la experiencia de Catalina Hernández: "si bien hemos puesto distancia, el sentimiento continúa. Para mí ha sido vivir una historia de amor. Es clandestino porque es un tercero dentro de mi vida; sin embargo, lo he sentido como una relación de adolescentes por la complicidad, la conexión, la intimidad, la risa a flor de piel entre los dos y el compañerismo que tenemos".
La psicóloga Estrella explica que en este tipo de relaciones hay también una cuota de dolor inherente, que es la imposibilidad de concretar ese amor perfecto. "El dolor por la pérdida anticipatoria, al tomar la opción de no desarrollarlo, implica la pérdida de algo que quizás fuera un cambio de dirección en la vida". Catalina reconoce que "es bonito y triste también, por la pérdida o la renuncia. Hay que entrar en eso, hacer ese duelo, porque en mi caso no hay una decisión de separarse. Queda en lo idílico; incluso creo que es importante que quede de ese modo, dejar lo bonito y decir 'yo viví esa historia de amor', porque a lo mejor de concretarse sería caótico y no sé en que terminaría".
Los amores clandestinos ocurren en un espacio donde parece posible vivir auténtica mente. "Sostiene una forma de funcionamiento ante el mundo externo según las expectativas que el sujeto percibe que los otros tienen de acuerdo a sus roles e imagen. Evita la crisis en aquellos sistemas 'no clandestinos', distanciándose aún más de los vínculos consigo mismo (a) y los otros", comenta la psicóloga Susana Muñoz Aburto. Opera como una ilusión que va sedando la realidad, y cuando empieza a desvanecerse la vivencia de la cotidianidad, se hace muchísimo más dolorosa, a veces insostenible. "Ya no es posible 'aguantar', y empieza a desencadenarse la crisis y el dolor de la pérdida. Entonces las personas entran en duelo porque eligen reestructurar sus vidas, transitar la crisis, y eso implica darse cuenta que 'no soy lo suficientemente feliz', 'no sé si te quiero demasiado', 'no sé si quiero estar contigo', o si se devela este AMOR clandestino, es alta traición. Por cualquier lado implica una crisis", profundiza la directora de Serbal.

Esa es la historia de Loreto Rodríguez. "Entré en la relación pensando que se iba a definir a favor de nosotros, que ese enamoramiento, esa pasión, iba a ser capaz de modificar-lo todo y empezar una nueva historia, pero no se dio". Salir de ese AMOR le tomó años, pero el proceso terapéutico y el apoyo de sus amigos facilitaron la opción. "Tuve que tener valor y mucho coraje para salir de ese sitio. Me preguntaba '¿esto es lo que quiero para mí?'. Y la respuesta era no. Quiero tener en mi vida un compañero de ruta, pero que sea una relación abierta, pública y libre. Espero poder vivir esa experiencia".

La terapeuta Patricia Estrella recomienda que quienes han vivido o viven un amor clandestino tengan la posibilidad de dignificar la experiencia, humanizarla. "Colocarlo al nivel de lo posible, porque si nos quedamos en el paradigma o dogma de la psicoterapia, esto entra en la categoría de algo que no debiera ser vivido o experimentado". "Implica un proceso con el paciente, con todo lo que es –agrega Susana Muñoz–, fortaleciendo el vínculo de confianza para acompañar en los momentos en que emerja la crisis, colocando la experiencia en el plano de lo humano, de manera que pueda ser integrada, metabolizada y puesta al servicio de su desarrollo".

Con información de Publimetro Chile.